LA SONRISA DE UN ANCIANO

Quizá porque he crecido rodeado de personas ancianas,  siempre he tenido una gran sensibilidad hacia aquellos seres humanos que afrontan el atardecer de sus vidas.  A la propia enriquecedora experiencia de dejarse empapar por sus historias y recuerdos, he encontrado en ellos un referente, un ejemplo, un pozo sin fondo de consejos con el queSigue leyendo «LA SONRISA DE UN ANCIANO»

EN DEFENSA DE LA CULTURA

Quizás por hastío, aburrimiento o estresante frustración, han dejado de interesarme desde hace tiempo los foros o programas de índole política. Huyendo de ese mundo, que en realidad me apasiona por su naturaleza esencial de servir y procurar el bien y progreso de la sociedad, solo participo en foros culturales o veo programas de historiaSigue leyendo «EN DEFENSA DE LA CULTURA»

OTRO DÍA EN EL PARAÍSO

Era joven, de aspecto desaliñado, casi de los que asustan cuando nos cruzamos con alguien con esas pintas en una calle solitaria, pero aquel pequeño gesto que realizó el muchacho me sorprendió gratamente y me llenó de esperanza.Sentado en una cafetería, junto a la ventana que daba a la calle, me ensimismé observando el irSigue leyendo «OTRO DÍA EN EL PARAÍSO»

A MI ABUELO, FRANCISCO MARTÍN FRIGOLET

A MI ABUELO Fui a la tierra que tú amabas buscando, abuelo, tus huellas y hallé en las playas aquellas las arenas que pisabas, esas que tanto añorabas de tu infancia ayamontina. Donde bebe agua marina y se muere el Guadiana fue mi alma jerezana a buscarla peregrina. Respiraba la mañana la brisa tenue delSigue leyendo «A MI ABUELO, FRANCISCO MARTÍN FRIGOLET»

UNA MIRILLA HACIA EL CIELO

Era paz, pura paz, lo que calaba en mi alma aquella preciosa mañana.  El silencio imperante sólo se perfeccionaba con el canto de los pajarillos que se despertaban con los primeros rayos del sol y las voces angelicales de las hermanas de Belén que se preparaban para la Eucaristía. El ambiente intimista y recogido, aSigue leyendo «UNA MIRILLA HACIA EL CIELO»

LOS OJOS DE LA ABUELITA

En muchas ocasiones, como cofrade, me he preguntado si la labor que hacen nuestras hermandades  es del agrado de Dios.  Si los  hermanos  que  las conformamos somos verdaderos cristianos, seguidores del ejemplo de Cristo y difusores de su mensaje. Ayer también me lo preguntaba mientras, un año más, sacábamos a San Blas por las callesSigue leyendo «LOS OJOS DE LA ABUELITA»