EN DEFENSA DE LA CULTURA

Quizás por hastío, aburrimiento o estresante frustración, han dejado de interesarme desde hace tiempo los foros o programas de índole política. Huyendo de ese mundo, que en realidad me apasiona por su naturaleza esencial de servir y procurar el bien y progreso de la sociedad, solo participo en foros culturales o veo programas de historia o del mundo animal.
Este verano, para matar demasiadas horas de asueto, he repasado más intensamente los grupos de Facebook en los que estoy presente disfrutando con banalidades varias, alegrías compartidas y muchos documentos y recuerdos históricos que algunos internautas tienen el acierto de publicar. Y en ese remanso de paz y disfrute de viejas fotografías de la ciudad, monumentos desaparecidos y nostálgicas imágenes de nuestros abuelos, prende la chispa de la insensatez y surge un comentario sobre el busto retirado de un personaje histórico. Lo que era un mar de tranquilidad y disfrute, se convierte en un acalorado debate y cruce de opiniones sobre la conveniencia o no de retirarlo de donde estaba. Lejos de amainar la tormenta, llegan los soldados de ambas causas, casi olvidadas por la mayoría, y se enzarzan en inútiles acusaciones que ya no importan ni a los nietos de los protagonistas. Y entonces me doy cuenta del pernicioso efecto que provoca la política en todo lo que toca, haciendo que muchos participantes en el foro dejaran al aire sus vergüenzas de pura ignorancia opinando sin rigor o, simplemente, repicando como un eco, afirmaciones de otros que no se han dignado ni siquiera en contrastar.
Y así nos luce el pelo a los que formamos esta sociedad nuestra que juzga a las personas por sus ideas, por su época, por alguna de sus acciones y no por su talento. Así, de las manos de hordas bárbaras insensatas, han caído muchos intelectuales que hacían a España más grande, más culta, más humana. Así se perdieron grandes valores como Lorca, Miguel Hernández, Pedro Muñoz Seca…. O personas buenas y entregadas a la sociedad sólo por defender unas creencias… ¡¡¡ Qué pena y qué triste!!! Y qué dramático que muchas personas, sin conocimiento de causa se dejen manipular y arrastrar por la corriente reinante en cada momento y apoyen sin pudor lo que dice la mayoría.
Mientras tanto, tras haberme tomado un pequeño respiro a mi auto impuesta abstinencia de política, seguiré refugiándome en los documentales de lucha animal. Al fin y cabo, para ellos es una cuestión de supervivencia.

Paco Zurita

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