UN DÍA DE FERIA

Era una tarde preciosa de abril y a mi mujer y a mí algo nos empujaba a encaminarnos hacia el parque González Hontoria, quizás pensando que los duendes que allí habitan nos llevarían a otros tiempos de jolgorio y bulería.

En nuestra tierra, cuando llega mayo, la luz lo va inundando todo, el calor aparece de improviso y nuestro reloj biológico nos dice que ya huele a feria. Pero esta pandemia se ha llevado por delante buena parte de nuestra vida y muchas vidas que ya no la volverán a ver, al menos con los ojos de este mundo.
Cruzamos el parque casi desierto, desnudo de casetas y alumbrados, hambriento de personas y bullicio y desprovisto de vida y ajetreo. Una extraña sensación de nostalgia nos recorrió el alma, confusa por la ausencia de otra Feria del Caballo. Pero cruzamos aprisa y sin mirar atrás, quizás por el oculto pero firme deseo de que fuera la última Feria pérdida.
Casi por inercia, cogí mi móvil y rebusqué entre sus entrañas alguna foto que acaso tuviera de otros años en el Real. Y, como por arte de magia, encontré una imagen que tomé hace tiempo de una foto que dormía en una vieja caja de bombones guardada celosamente por mis padres.
No sabría decir a ciencia cierta si era una Feria del caballo o una Feria de la Vendimia, pero a juzgar por el jersey que llevaba puesto, juraría que hacía fresquito aquella tarde de primavera o de otoño jerezano. Esbocé al instante una regocijante sonrisa y empecé a recordar aquella hermosa jornada que viví de niño en el real jerezano.
Recuerdo que aquel día llegamos muy temprano y aparcamos el Popeye, nuestro fiel Cuatro Latas, en la misma Feria. La caseta del Casino Jerezano lucía esplendorosa con sus grandes cortinas blancas y azules, farolillos de colores y señorial templete. Un grupo de artistas cantaba sevillanas melodiosas mientras tomábamos pimientos y calamares fritos en una mesa sevillana. A diferencia de hoy en día, se podía hablar cómodamente sin acabar con la garganta rota o con los tímpanos traspasados de dolor. ¡Qué ferias tan bellas y placenteras! ¡Qué frescor bajo los plátanos orientales del parque!
Ya con esa edad empecé a darme cuenta de lo hermosas que están las niñas vestidas de flamenca, del deseo de bailar con una preciosa rubia y de lo rico que debía de estar un vino de color pajizo que mi padre degustaba con pasión. Nosotros sorbíamos con una pajita el dulce pero insípido naranja de las Mirindas…. Yo ya ansiaba bailar con la preciosa rubia y probar esa copita de Fino, pero todo lleva su tiempo y el mío aún estaba en otras cosas. Afortunadamente, después llegaría nuestra hora y mis hermanas y yo podríamos disfrutar de lo lindo.
Después de comer nos llevaron a los cacharritos, a la tómbola, a los puestos de algodón, a tenderetes donde vendían juguetes de otros mundos…… Mi padre se paró por el camino a comprar vino del “Tío de la Bota”, que corría generoso de un lagar en el que pisan uva sin descanso dos remangados viticultores de cartón. ¡Qué rico se veía ese Tinto y quién me iba a decir entonces que el destino me llevaría a trabajar a Calatayud cerca de Cariñena, de donde ese vino venía!
Cuando el sol caía y ya íbamos de vuelta a casa nos hicimos esa foto que ha removido estos recuerdos entrañables. El caballo parecía imponente y con ayuda de mis padres nos encaramos valientes en sus lomos. Mi hermana sonreía, segura de que no la tiraría al suelo, más confiada en la nobleza del corcel que en mis habilidades como jinete; y eso que practicaba en la mula de Domingo….. Y el buen hombre, que venía Feria tras Feria con la cámara y con el trabajado animal de mentira, nos inmortalizó para siempre en ese instante de inocencia y felicidad.
Son esas pequeñas cosas de la vida que echamos de menos cuando no las tenemos, o cuando van quedando atrás. Son esos deliciosos instantes que nos colman de alegría cuando los compartimos exultantes de gozo con los seres queridos.
Y pensé, con los ojos empañados, que este virus nos podrá quitar muchas cosas, pero nunca los instantes vividos y los recuerdos que de nuevo forjaremos con la ayuda de Dios.
Paco Zurita
Abril 2021

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